DE “COMO LO VEN” A “COMO COMEN”

La fotografía registra la gama de sentimientos que expresa el rostro humano,

la belleza de la tierra y de los cielos que el hombre ha heredado

y la riqueza y la confusión que el hombre ha creado.

Es una fuerza inmensa en la explicación del hombre al hombre,

y cada uno a él mismo.

Y esto es lo más complejo en esta tierra. 

Edward Steichen

RUKA, LOS ANDES PERUANOS

© Copyright 2012, daniel malka, all rights reserved
Vista desde Ruka,
Temperatura: 2 grados centígrados
Altura: 3500 metros sobre el nivel del mar
Población: 25 familias, alrededor de 200 personas
Fuente principal de ingreso: los hombres son cargadores en los Caminos del Inca durante la temporada turística.
La gente vive mayormente de la tierra: papas
Horas de trabajo: desde el amanecer hasta el atardecer
Temperatura: de -5 a 15 grados centígrados durante las horas de máximo sol durante el día
Fuente de calefacción en los hogares: ninguna
Construcción: ladrillos de adobe (tierra y paja), techos de plástico o paja
Escuela: a una o dos horas de la comunidad caminando
Acceso a medicina o atención de emergencia: ninguno
Acceso de pista: ninguno. Solamente hay un camino muy estrecho, accidentado y rocoso de 2 km, en ciertos tramos con curvas ascendentes peligrosas. Se pueden usar burros como transporte, pero generalmente los mismos hombres, mujeres y niños cargan grandes pesos sobre sus espaldas desde la pista principal hasta Ruka.
Comunicación: señal pobre de celular en uno o dos puntos del área. No hay acceso a internet.
Agua potable: ninguna, pero en un año será instalada.
Electricidad: muy rudimentaria e intermitente
Nutrición: papas, muy poca zanahoria, ninguna fruta, maíz, fideos esporádicos, muy ocasionalmente cuy o atún enlatado
Vestido: sandalias de caucho (ojotas andinas) todo el año, vestido de algodón en capas, ningún abrigo o chaqueta, y los ponchos tradicionales
Educación: escuelas primaria y secundaria una o dos horas de camino a pie desde Ruka

RUKA

Ruka en Quechua proviene de la palabra española “roca” (piedra). En el silencio, la paz y la belleza de los andes peruanos hay cientos de comunidades similares a Ruka, algunas de ellas a alturas cercanas o más elevadas de 5000 metros sobre el nivel del mar. Ruka es un ejemplo perfecto, una muestra representativa, de la vida de todas estas comunidades. La gente que las habita ha logrado conservar su cultura, su ambiente, su idioma, y sobre todo su bondad y humanidad.
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En Ruka todos son pobres, unos más que otros. Sufren de aislamiento (no por propia decisión sino por historia), de malnutrición, de frío, y muchos niños mueren cada invierno ya que en muchos casos la temperatura cae hasta 20 grados centígrados bajo cero. Los árboles son escasos debido a la deforestación causada por los antiguos conquistadores y por esta carencia no hay calefacción en las casas. Es difícil para los canadienses, que experimentan este frío, imaginar vivir sin calefacción a esta temperatura. Este nivel de pobreza y la condición de vida durísima deben de vivirse y verse en piel propia para ser entendidos. La fuerza de voluntad y la habilidad de supervivencia de esta gente olvidada son un ejemplo para todo el resto del mundo. Quizás esta fortaleza es uno más de los tantos misterios de los Incas y de la cultura andina. Lo que no es un misterio, y lo que la historia de la humanidad intenta mostrarnos una y otra vez, es que el futuro de la humanidad se basa en la educación y el bienestar actual de todos nuestros niños. Vine a Ruka a aprender y a educar. Quería compartir con estos niños parte de lo que ofrecí y compartí con mi propia hija. Creo firmemente que poco a poco y paso a paso todos podemos poner de nuestra parte para brindarles esperanza y luz en el camino a todos los niños de las tantas Rukas que existen en nuestro mundo.

MI ESTADÍA EN RUKA

Como parte de mi enseñanza y del intercambio cultural, también por la dificultad de acceso a la elevada comunidad, decidí quedarme a vivir en Ruka durante el proyecto. Quedándome ahí pude compartir sus vidas, ellos compartieron conmigo sus alimentos, su cultura y su bondad infinita.
El camino de 2 km para finalmente llegar a Ruka no fue fácil por los precipicios y la altura en muchos puntos ya que sufro de vértigo.
Tuve suerte y casi no llovió durante mi estancia allá, con la lluvia los caminos se ponen resbalosos y peligrosos.
Este es el camino que los niños recorren todos los días, con sol o lluvia, para ir y venir de la escuela.

Éste es uno de los tramos seguros del camino, más ancho y menos empinado cuesta abajo.

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Nos encontramos con este hombre mientras subíamos. Él volvía a casa de su trabajo como portador en los Caminos del Inca. Dejó el trabajo porque su burro dio a luz durante la excursión. En esta foto podemos darnos una mejor idea de la condición del camino expuesto de 2 km.

Cuando llegué el presidente de la comunidad y su esposa me dieron la bienvenida como a un príncipe. Feliciano tiene 23 años y su esposa 20. Tienen una hermosa bebé de siete semanas. Las tres comidas del día las compartí con ellos.


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6:30 AM Feliciano sale a trabajar


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Feliciano trabaja para el proyecto de irrigación de la municipalidad de Willok, proyecto que le da trabajo a 14 hombres de Ruka. La pequeña catarata que se ve en esta foto no sólo abastece a Ruka, sino también a otras comunidades de más arriba. Esta agua está sucia y contaminada porque la gente lava su ropa en ella, incluso los pañales de los bebés. A pesar de que el agua se hierve para beberse debemos de tener en mente que en alturas elevadas el agua hierve a menos de 100 grados centígrados . Cuando los niños tienen sed beben espontáneamente el agua de la catarata en sí y por lo tanto tienen parásitos

Como hospedaje me dieron la mejor casa que tienen, la llaman una habitación. La temperatura en el interior de la habitación era menor que en el exterior. Podría decir que durante la noche la temperatura en ella era aproximadamente 5 grados centígrados.

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Mi hogar en Ruka

Esas dos semanas que estuve ahí comí y viví como los demás habitantes de Ruka, excepto que no hice el trabajo físico que ellos realizan todo el día. Después de seis días de estar en Ruka tuve la necesidad de ir a un hotel a descansar, a calentarme y a conectarme con el resto del mundo. A pesar de que tomé un suplemento concentrado de proteínas tres veces al día perdí 5 libras (casi 2.5 kilos) en dos semanas. La dieta consistía en papas, un poquito de arroz de vez en cuando y una lata de atún que se consume cada dos semanas.
Estoy impresionado por la fuerza de voluntad de estos hombres, mujeres y niños, que trabajan tan duramente con tan mínima proteína y vitaminas en ese frío penetrante. Todos están mal alimentados y sufren de malnutrición, por supuesto. No vi en sus dietas ninguna fuente de calcio tales como leche o queso. La malnutrición comienza desde el nacimiento si consideramos que la grasa animal es necesaria para el desarrollo neurológico adecuado del cerebro durante los dos primeros años de vida de una persona. (Sabía que mi maestría en Biología Celular me sería útil algún día).


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Trabajo de la tierra, preparándola para recibir las semillas de papa Es un trabajo manual duro.

Ruka se sienta en una ladera y por eso se requiere mucha energía para movilizarse en sus tierras. La quema de calorías probablemente es el doble que la que se da en la ciudad. Si a esto añadimos el nivel menor de oxígeno por a la altura y aun más calorías usadas durante el esfuerzo de respiración probablemente hablamos de tres veces más las calorías consumidas por una persona promedio de la ciudad.


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Una típica plantación pequeña de papas.

La falta de proteína y calcio se hace obvia en la ausencia de tono muscular en las piernas de hombres y mujeres de Ruka, tonificación que deberían de tener considerando el nivel de trabajo físico al que se someten diariamente. Las mujeres de Ruka comienzan a cargar peso en sus espaldas desde edad temprana. A veces cargan bebés o niños, otras veces montones de ramas para las cocina que ni tiene chimenea. A medida que crecen la carencia de calcio se hace más evidente en las espaldas y piernas arqueadas de las mujeres.


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Mujer de Ruka con sus ovejas. Las ovejas se usan para la producción la lana para los tejidos

Los niños de Ruka también trabajan. Trabajan con su familia pero no para ella. Es parte de la preservación de la tradición y de la cultura. Todos comparten los trabajos tal como el cuidado de los animales o la ayuda en los campos. En Ruka todos sus habitantes trabajan. Bañados en silencio y belleza hay un sentimiento penetrante de paz y comunidad. Cada uno pone de su parte tanto para su propia familia como para la comunidad entera. Algunos lo llaman “hábito de supervivencia”, yo lo llamo “compartir y verdadero valor humano”. Todo esto es un modelo para admirar por el resto de nosotros que vivimos en el caos del progreso, ahogados en la creciente falta de humanidad de nuestras ciudades civilizadas y desarrolladas en incesante e imparable crecimiento.


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6:00 am, antes de ir a la escuela los niños caminan a los burros en paz

LA MISIÓN DEL PROYECTO DE FOTOGRAFÍA DE DANIEL MALKA

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Por supuesto, estamos promoviendo el pensamiento creativo y enseñando a contar historias a través de la fotografía.
Uno de los retos más grandes es tener un proyecto sostenible.
¿Cómo? Dándoles a los niños las herramientas para crear un cambio social y para mejorar su vida diaria basándose en sus conocimientos y su ambiente.
Mañana tras mañana sentado en mi piedra de Ruka, mirando los picos nevados y las nubes y reflexionando sobre la historia pensaba en qué podemos hacer por estos niños y por su comunidad para mantener vivo el proceso creativo y al mismo tiempo mejorar sus condiciones de vida.
Me dije a mí mismo: “La respuesta está en la propia tierra y en el suelo.”
Recordé la historia de un granjero moribundo de Víctor Hugo que mi padre solía contarme.
Este granjero ya en su lecho de muerte llama a todos sus hijos a su lado y les dice que hay un tesoro escondido en la tierra y que deben de buscarlo. Cuando muere sus hijos comienzan a cavar y a voltear la tierra incesantemente buscando desesperados. Después comprenden que ese tesoro es la cosecha que resulta del trabajo de la tierra, el cultivo que nace de rotar y rotar tantas veces el suelo.
La gente de Ruka conoce su tierra mejor que nadie. Los Incas decían que las montañas proveen al hombre todo lo que éste necesita para sobrevivir.
Mirando la tierra rocosa mientras era trabajada y viendo el respeto de la gente hacia ella se me ocurrió una idea.
A mi regreso a Cusco conversé con mi amigo Iván -ingeniero químico- sobre los varios problemas que percibí en Ruka y concluimos que la situación más grave es la malnutrición en esas frías temperaturas.
En efecto, la realidad es que cada año mueren muchos niños por causa del frío en comunidades de Puno y de otras áreas del Perú ubicadas a más de 4000 metros de altura.
Necesitamos solucionar la carencia de vitaminas y proteínas y también concentrarnos en la auto suficiencia de la comunidad.
Los niños de Ruka son muy inteligentes. Aprenden rápidamente y trabajan fuerte. Son disciplinados y respetuosos, respetan sus valores, a la gente y también su tierra y lo que ella provee.
La idea es hacer que los mismos niños cultiven sus propios vegetales, ciertas frutas –uvas, por ejemplo- y frijoles (menestras).
¿Cómo y dónde? Construyendo un invernadero Bío-huerto lo podemos lograr. Un lugar al que ni la lluvia, ni el viento o el frío pueda afectar.
El suelo de Ruka es muy rico en minerales, tienen abono de los animales y los pobladores el conocimiento para cultivar.
Iván y yo nos sentamos e hicimos cálculos: 10 metros cuadrados de invernadero por familia les brindarán no sólo los nutrientes carentes sino también un excedente que podrán vender en los mercados locales. Los invernaderos bío-huertos en múltiples niveles serán de aproximadamente 250 metros cuadrados.
Hace siete meses soñé con ayudar a estos niños a través de un proyecto de documentación fotográfica. No fue fácil llegar a Ruka pero los niños y yo logramos hacerlo.
Las fotos de los niños hechas por ellos mismos hablan por sí solas. Es como un cuento de hadas.
La madurez de estos niños en Ruka, su fuerza de voluntad, su deseo de aprender y de lograr sus metas va más allá de cualquier expectativa que podemos tener de un niño promedio de la edad de ellos. Estos niños llegaban a mi puerta a las 6 de la mañana cuando la clase estaba prevista para las nueve. Querían hacer tareas para las siguientes clases. Estos niños aman fotografiar, aman la vida, y en sus ojos a pesar de su pobreza brilla una luz de alegría incondicional y de esperanza.

LO QUE NECESITAN LOS NIÑOS DE RUKA


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Pie de un niño de cinco años

Los niños de Ruka necesitan lo siguiente:
Ropa caliente para usar bajo sus pequeños ponchos 

Zapatos cerrados y botas de jebe 

Libros para leer, les encantan las historias
Cuadernos, papel, lápices y crayones
Una computadora portátil (laptop) que mantendría el jefe de la comunidad
Un camino más apropiado y seguro para ir y venir del colegio. Parte de nuestro proyecto incluye arreglar el que ya existe.
Medicamentos: Ibuprofeno, Acetaminofeno, Antibióticos, botiquines de primeros auxilios, termómetros. Estos niños sufren resfríos crónicos, infecciones de bronquios y parásitos por beber agua contaminada.

DE “CÓMO VEN A CÓMO COMEN”

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Así, éste es el siguiente sueño que necesitamos hacer realidad, desde Ruka hasta Canadá, desde Canadá hasta los andes peruanos, todos podemos compartir este sueño de ayuda y materializarlo
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Hice mi primer sueño realidad poniendo en este proyecto todas mis pertenencias para ayudar a estos niños. Ellos respondieron devolviéndome, devolviéndonos, mucho más de lo que jamás podríamos ofrecerles.

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Este proyecto se convertirá en un ejemplo de cultura y de preservación del ambiente, de perseverancia y creatividad, de la naturaleza triunfante por encima de la pobreza, un ejemplo para todos nosotros y para darles a nuestros hijos, una muestra de que los sueños pueden seguirnos y volverse realidad si decidimos nosotros seguirlos a ellos.
Hago un llamado a todos, para que juntos apoyemos el esfuerzo de los niños de Ruka, para que difundamos y promovamos su trabajo, a través de las redes sociales, de correos electrónicos, de galerías, la prensa y demás medios de comunicación.

Hago un llamamiento a las ONGs, colegios, universidades, colegas, corporaciones, patrocinadores, a toda la gente, Ios más afortunados en la vida y los menos, para que nos ayuden a trazar la ruta de “CÓMO VEN A CÓMO COMEN”
¡POR FAVOR PASA LA VOZ!

Cada uno de nosotros podemos ofrecer un centímetro cuadrado de invernadero por UN dólar, hasta un metro cuadrado por 99 dólares o medio metro cuadrado por 50 dólares, etc. Es una donación única que alimentará a los niños por muchos años a futuro.

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También puedes donar directamente por medio de una transferencia bancaria a DANIEL MALKA PHOTO PROJECT INC. Corporación sin fines de lucro registrada bajo las leyes federales canadienses y las leyes provinciales de Quebec.

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